Que el muro de la vergüenza nos da vergüenza histórica es
una afirmación prejuiciosa, eufemística, de vomitar ante los flashes de Kappa,
de Capa, digooooo…
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| Coco. Él nunca lo haría. |
Que uno es uno y no dos, ni tan siquiera tres, y menos
cuatro, lo dice la tabla del uno, y las tablas de verdad. De verdad. Que te lo
cuente Coco: wan, chu, zri, for, fai, sij.
Que hay un tercer mundo. Como siempre: sucio, bonico, chachi
pilongui. Sin sujetadores.
Que las cordobesas consumen muchos cosméticos. ¡Guapas!
¡Culonas! ¡Idiotas!
Que quitamos el murallón de Merlín y ya se puede mirar
través, envés, revés, ¡joder!
Que el uniquismo, qué coños, le favorece a mi peinado y mi
bigote, y a las rayas y a los cuadros de mis t-camishirt desde L.A hasta
Bombay.
Que el tercer reich follaba escuálidas, y hoy los escualos de
Wall Street las violan por diamantes, fosfatos y petroleum. Ad verbum. No sé
qué es peor si las cámaras de gas, la pasarela Cibeles, Stalin o la editorial Almuzara.
Bueno. Sí lo sé.
Que las cordobesas son unas estrechas menos en el feisbuc: enseñan pezón y brecha digital.
Que Coco se eche unapajawebcam.
Para la posteridad y para el youporn.
Que Gorbachov era, fue y será un maricón. Chimpón.
Que semos todos iguales.

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